
De nada servirá ocupar el congreso si no cuestionamos el origen real de nuestros problemas: el capitalismo y los estados a su servicio.
El pueblo ha ocupado Somonte al grito de 'la tierra para el
que la trabaja', también Las Turquillas. La medida no es solo una respuesta
eficaz al paro y la pobreza endémica que afecta a los trabajadores y
trabajadoras andaluces, es también una respuesta revolucionaria a este
capitalismo salvaje que necesita de nuestro sacrificio para continuar
concentrando y acumulando riqueza y poder en unas pocas manos.

Solamente cuando la clase trabajadora comience a socializar los medios de producción terminará nuestra crisis y esto supondrá el pistoletazo de salida para una auténtica
Revolución Social.
Lamentablemente algunas revolucionari@s, en su impaciencia,
andan más ocupad@s en forzar la dimisión de este gobierno o iniciar indefinidos
'procesos constituyentes' junto con anónim@s compañer@s de viaje. Compañeros
cuyos discursos, por cierto, habitualmente se acercan más al golpismo descarado
de algún franquista parapetado en las filas del ejército que a la acción de l@s
jornaler@s de Somonte y Las Turquillas, quienes así nos señalan claramente el
camino: ocupar las tierras improductivas y trabajarlas colectivamente.

Obviamente ocupar tierras no es lo único que hay que hacer,
pero de nada servirá ocupar el congreso, forzar la dimisión del gobierno e
iniciar un proceso constituyente si no cuestionamos el origen real de nuestros
problemas: el capitalismo y los estados a su servicio. Si no nos planteamos el
abolir la propiedad privada de los medios de producción o, al menos,
desobedecer las injustas leyes que la sustentan y hacerles frente a aquell@s
que la defienden no estaremos haciendo ninguna Revolución Social, estaremos,
como poco, sirviendo de tontos útiles o carne de cañón en otro 'proceso de
cambio para que nada cambie'. De nuevo, otra transición 'a la española'.
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