Aprovecharía el hecho de que la gente prefiere echarme la culpa y permanecer igual (por temor), a asumir que tiene parte de responsabilidad y por tanto la capacidad de provocar un cambio que me perjudicase. Si ese temor no fuese suficiente, lo fomentaría con los medios de comunicación.
Pienso que deberiamos sentirnos en parte culpables por las razones que a continuación explicaré y con el objetivo de llevar a cabo acciones para cambiar este sistema. Es diferente a la culpa que ha sido inyectada por la minoria poderosa en nuestras mentes y que viene a decirnos “si tú no estas entre la minoria poderosa es por tu culpa, por no ser capaz de alcanzar el éxito”. Esta idea genera seres trabajadores y frustrados pero que tienen la ilusión de que alcanzarán ese éxito y paradojicamente se convierten en defensores de este sistema.
Pienso que somos en parte culpables porque hace tiempo que los que toman las decisiones importantes son las grandes corporaciones, los bancos y las multinacionales, en lugar de los politicos. Curiosamente estos póliticos que han llegado alto no suelen ser heroes que desafien al sistema. Lo cierto es que en este sistema valemos más como consumidores que como personas.
¿Y nosotros que hemos hecho?
Les hemos seguido dando lo único que necesitan de nosotros, es decir, nuestro dinero. Pienso que la mayor influencia que podemos ejercer para cambiar este sistema es como consumidores, ya que este sistema se nutre de consumidores.
Consumiendo productos para cubrir únicamente nuestras necesidades y eligiendo cuidadosamente las empresas a las que se los compramos, podríamos debilitar a las empresas que nos gobiernan.
Consumiendo solo lo necesario, consumiendo a empresas que fuesen mas cuidadosas con el medio ambiente y asegurandonos de que los productos no han sido transportados desde la otra punta del mundo con el consiguiente impacto ambiental, podríamos hacer que la cosa fuese ecológicamente sostenible y favorecer la economia local. Cualquier sistema economico forma parte de otro sistema mayor que es la tierra y sus recursos, y por tanto debe tenerlo en cuenta. El sistema económico actual no lo tiene en cuenta.
Con nuestros habitos de consumo podríamos hacer que más empresas optasen por una producción y distribución más respetuosa con el medio ambiente.
Consumiendo a empresas que fuesen justas con sus trabajadores, podríamos mejorar las condiciones de los trabajadores. Los trabajadores somos cada vez más pobres y nuestras condiciones peores.
Consumiendo a empresas que no empleasen a niñ@s ni explotasen recursos de paises más pobres (en apariencia), protestaríamos ante este tipo de injusticias. Los paises pobres son también cada vez más pobres.
Si consumiesemos solo lo que nos podemos permitir y no pidiesemos créditos, podríamos evitar que el banco creara ese dinero que todavia no tiene como deuda, evitando que se pudiese especular con él y evitando tener que rescatarles si especulando meten la pata.
Finalmente si amenazasemos con sacar el dinero de los bancos que están regidos por las leyes actuales quizás estas leyes cambiarían. Quizá no debiesemos fiarnos de que un banco diga ser cívico o ético.
Pienso que empezamos a ser ciudadanos medianamente bien informados pero todavía estamos manipulados por los medios aunque pensemos que no es así (de eso se trata).
Pienso que para cambiar algo debemos empezar a ser “consumidores” informados, pero que esta información sobre las empresas debe buscarla cada uno o en pequeños grupos, ya que si delegasemos esta tarea podriamos ser víctimas de manipulación.
Pienso que los medios tratan de tenernos asustados, que nos han manipulado haciendonos creer que si provocamos este cambio, la economia se vendrá abajo y la cosa será mucho peor, que debemos seguir dejando las cosas en manos de los que entienden del tema.
Pienso que un cambio en nuestros hábitos de consumo es incomodo para los individuos consumistas que somos, más preocupados por satisfacer nuestras emociones consumiendo, que preocupados por las consecuencias de nuestro consumo. El individuo consumista que llevamos dentro se revelará, comprara lo que no necesita a gente que no debería, comprara lo más barato sin tener en cuenta otro tipo de consideraciones y pensando en su ya maltrecha economia, nos dirá que la solución es otra ajena a nosotros y se justificará.
Pienso que un consumo como el que comento es a veces difícil de llevar a cabo porque muchas veces los productos que consumimos están monopolizados por el tipo de empresas a las que nos gustaría boicotear. O simplemente los ofertan más baratos a costa de explotar a los trabajadores. Compramos cosas fabricadas por ejemplo en China y nos quejamos de la globalización y de que aquí no hay trabajo. Los altos cargos politicos, multinacionales y bancos saben que somos seres contradictorios centrados en nuestro propio placer inmediato y nos tratan como a una masa tonta, pero ¿Por qué no se defienden de nuestras críticas, diciéndonos que nosotros también somos culpables de esta situación? La respuesta es que ellos están ganando con esta situación y no quieren que nosotros percibamos que podemos cambiarla.
Sé que es díficil pero yo voy a intentarlo.
¿Os animáis?
Para que la presión sea efectiva tiene que ser llevada a cabo por muchas personas indignadas. Hay que pasar del reconocimiento de una situación indignante a una acción pacífica pero demoledora para este sistema.
Algunas notas:
“En 1915, Mohandas Gandhi llamó en la India a boicotear todos los productos británicos y revitalizó así las industrias locales, en la primera de sus acciones no violentas que permitirían, en 1947, recuperar la independencia de la India; él mismo tejió sus ropas con la rueca de hilar y el telar doméstico.”
” Una de las victorias más significativas que se han logrado mediante un boicot fue precipitar la abolición del apartheid en Sudáfrica, con el apoyo de las «desinversiones» desde la década de 1980. Se iniciaron boicots en todo el mundo contra Shell, Kellogg (compañía) y Coca Cola entre otras, para protestar contra las políticas racistas del gobierno sudafricano. Las compañías objeto del boicot promovieron decisiones de los accionistas exigiendo no operar en el país, acelerando la abolición del régimen segregacionista en 1994.”
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Boicot
“Con respecto al paro que genera el decrecimiento, hay tres aspectos relevantes que no deben pasarse por alto.
1. El razonamiento que lleva a pensar en que el decrecimiento generará paro es el siguiente: al disminuir el consumo disminuye la producción, al disminuir la producción disminuye la mano de obra. En efecto, ésta es una tendencia. No la única. Otra: al disminuir el consumo disminuye la necesidad de renta del consumidor, al disminuir la necesidad de renta se requiere trabajar menos, al trabajar menos se liberan horas de trabajo que serán ocupadas por otras personas. Lo que el modelo teórico no puede asegurar (y sólo seremos capaces de verlo en la práctica) es cuál de las dos fuerzas tiene más peso: el paro debido a la disminución de producción o la creación de puestos de trabajo con motivo de la reducción de la dedicación laboral individual.
2. Antes de criticar al decrecimiento por la posibilidad de que genere desempleo es necesario tener claro que el crecimiento es una fábrica insaciable de paro. No sólo la experiencia actual lo demuestra de forma contundente, también el análisis de los modelos teóricos. Sabemos que la apuesta del crecimiento es la internacionalización de las empresas y su robustecimiento para aspirar a éxitos en la dura arena de la competencia global. Para conseguirlo hay que despegarse de las empresas pequeñas y construir grandes criaturas que se descubren especialistas en la creación de paro. Pensemos que si cien pequeñas empresas mantienen doscientos puestos de trabajo, su fusión en una gran empresa conseguirá producir mucho más con mucha menos mano de obra. Esa tendencia se llama eficiencia, una de las motivaciones principales. Crecer, es decir, aumentar la producción estimulando el consumo, no crea empleo sino paro, pues la principal herramienta para estimular el consumo es hacer los productos atractivos, entre otros aspectos, mediante los bajos precios que permiten unas reducciones de gastos asentados principalmente en la reducción de los costes en mano de obra.
3. Supongamos no obstante que: 1) el decrecimiento genera paro; y 2) el crecimiento estimula el empleo. Aún así, ¿es un argumento para mantener el crecimiento? Pensemos, por ejemplo, en la violencia. Lo más esperable es que cualquier persona suscriba el deseo de que toque a su fin toda forma de violencia en el mundo: nada de guerras, asesinatos, terrorismo, violencia doméstica, robos, opresiones diversas, etc. No obstante, si se termina con la violencia, ¿qué pasa con los policías, la guardia civil, el ejército, los abogados, el ministerio del interior, el del exterior, las empresas de seguridad, las fábricas de armamento, las de cerraduras y llaves, etc.? ¿Qué pasa con todos los establecimientos comerciales donde compran y los servicios que contratan los millones de personas que se encargan de lo anterior? En definitiva ¿Qué impresionante suma de puestos de trabajo directos e indirectos se perderían si desapareciera la violencia? En otros términos ¿hemos de mantener la violencia para crecer? ¿Asumiríamos el decrecimiento derivado de su desaparición? El argumento del empleo debe ser matizado desde concepciones éticas.”
Fuente: http://bloglemu.blogspot.com/2010/09/poder-y-decrecimiento-2.html
Imprimir esta entrada.
Pienso que deberiamos sentirnos en parte culpables por las razones que a continuación explicaré y con el objetivo de llevar a cabo acciones para cambiar este sistema. Es diferente a la culpa que ha sido inyectada por la minoria poderosa en nuestras mentes y que viene a decirnos “si tú no estas entre la minoria poderosa es por tu culpa, por no ser capaz de alcanzar el éxito”. Esta idea genera seres trabajadores y frustrados pero que tienen la ilusión de que alcanzarán ese éxito y paradojicamente se convierten en defensores de este sistema.
Pienso que somos en parte culpables porque hace tiempo que los que toman las decisiones importantes son las grandes corporaciones, los bancos y las multinacionales, en lugar de los politicos. Curiosamente estos póliticos que han llegado alto no suelen ser heroes que desafien al sistema. Lo cierto es que en este sistema valemos más como consumidores que como personas.
¿Y nosotros que hemos hecho?
Les hemos seguido dando lo único que necesitan de nosotros, es decir, nuestro dinero. Pienso que la mayor influencia que podemos ejercer para cambiar este sistema es como consumidores, ya que este sistema se nutre de consumidores.
Consumiendo productos para cubrir únicamente nuestras necesidades y eligiendo cuidadosamente las empresas a las que se los compramos, podríamos debilitar a las empresas que nos gobiernan.
Consumiendo solo lo necesario, consumiendo a empresas que fuesen mas cuidadosas con el medio ambiente y asegurandonos de que los productos no han sido transportados desde la otra punta del mundo con el consiguiente impacto ambiental, podríamos hacer que la cosa fuese ecológicamente sostenible y favorecer la economia local. Cualquier sistema economico forma parte de otro sistema mayor que es la tierra y sus recursos, y por tanto debe tenerlo en cuenta. El sistema económico actual no lo tiene en cuenta.
Con nuestros habitos de consumo podríamos hacer que más empresas optasen por una producción y distribución más respetuosa con el medio ambiente.
Consumiendo a empresas que fuesen justas con sus trabajadores, podríamos mejorar las condiciones de los trabajadores. Los trabajadores somos cada vez más pobres y nuestras condiciones peores.
Consumiendo a empresas que no empleasen a niñ@s ni explotasen recursos de paises más pobres (en apariencia), protestaríamos ante este tipo de injusticias. Los paises pobres son también cada vez más pobres.
Si consumiesemos solo lo que nos podemos permitir y no pidiesemos créditos, podríamos evitar que el banco creara ese dinero que todavia no tiene como deuda, evitando que se pudiese especular con él y evitando tener que rescatarles si especulando meten la pata.
Finalmente si amenazasemos con sacar el dinero de los bancos que están regidos por las leyes actuales quizás estas leyes cambiarían. Quizá no debiesemos fiarnos de que un banco diga ser cívico o ético.
Pienso que empezamos a ser ciudadanos medianamente bien informados pero todavía estamos manipulados por los medios aunque pensemos que no es así (de eso se trata).
Pienso que para cambiar algo debemos empezar a ser “consumidores” informados, pero que esta información sobre las empresas debe buscarla cada uno o en pequeños grupos, ya que si delegasemos esta tarea podriamos ser víctimas de manipulación.
Pienso que los medios tratan de tenernos asustados, que nos han manipulado haciendonos creer que si provocamos este cambio, la economia se vendrá abajo y la cosa será mucho peor, que debemos seguir dejando las cosas en manos de los que entienden del tema.
Pienso que un cambio en nuestros hábitos de consumo es incomodo para los individuos consumistas que somos, más preocupados por satisfacer nuestras emociones consumiendo, que preocupados por las consecuencias de nuestro consumo. El individuo consumista que llevamos dentro se revelará, comprara lo que no necesita a gente que no debería, comprara lo más barato sin tener en cuenta otro tipo de consideraciones y pensando en su ya maltrecha economia, nos dirá que la solución es otra ajena a nosotros y se justificará.
Pienso que un consumo como el que comento es a veces difícil de llevar a cabo porque muchas veces los productos que consumimos están monopolizados por el tipo de empresas a las que nos gustaría boicotear. O simplemente los ofertan más baratos a costa de explotar a los trabajadores. Compramos cosas fabricadas por ejemplo en China y nos quejamos de la globalización y de que aquí no hay trabajo. Los altos cargos politicos, multinacionales y bancos saben que somos seres contradictorios centrados en nuestro propio placer inmediato y nos tratan como a una masa tonta, pero ¿Por qué no se defienden de nuestras críticas, diciéndonos que nosotros también somos culpables de esta situación? La respuesta es que ellos están ganando con esta situación y no quieren que nosotros percibamos que podemos cambiarla.
Sé que es díficil pero yo voy a intentarlo.
¿Os animáis?
Para que la presión sea efectiva tiene que ser llevada a cabo por muchas personas indignadas. Hay que pasar del reconocimiento de una situación indignante a una acción pacífica pero demoledora para este sistema.
Algunas notas:
“En 1915, Mohandas Gandhi llamó en la India a boicotear todos los productos británicos y revitalizó así las industrias locales, en la primera de sus acciones no violentas que permitirían, en 1947, recuperar la independencia de la India; él mismo tejió sus ropas con la rueca de hilar y el telar doméstico.”
” Una de las victorias más significativas que se han logrado mediante un boicot fue precipitar la abolición del apartheid en Sudáfrica, con el apoyo de las «desinversiones» desde la década de 1980. Se iniciaron boicots en todo el mundo contra Shell, Kellogg (compañía) y Coca Cola entre otras, para protestar contra las políticas racistas del gobierno sudafricano. Las compañías objeto del boicot promovieron decisiones de los accionistas exigiendo no operar en el país, acelerando la abolición del régimen segregacionista en 1994.”
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Boicot
“Con respecto al paro que genera el decrecimiento, hay tres aspectos relevantes que no deben pasarse por alto.
1. El razonamiento que lleva a pensar en que el decrecimiento generará paro es el siguiente: al disminuir el consumo disminuye la producción, al disminuir la producción disminuye la mano de obra. En efecto, ésta es una tendencia. No la única. Otra: al disminuir el consumo disminuye la necesidad de renta del consumidor, al disminuir la necesidad de renta se requiere trabajar menos, al trabajar menos se liberan horas de trabajo que serán ocupadas por otras personas. Lo que el modelo teórico no puede asegurar (y sólo seremos capaces de verlo en la práctica) es cuál de las dos fuerzas tiene más peso: el paro debido a la disminución de producción o la creación de puestos de trabajo con motivo de la reducción de la dedicación laboral individual.
2. Antes de criticar al decrecimiento por la posibilidad de que genere desempleo es necesario tener claro que el crecimiento es una fábrica insaciable de paro. No sólo la experiencia actual lo demuestra de forma contundente, también el análisis de los modelos teóricos. Sabemos que la apuesta del crecimiento es la internacionalización de las empresas y su robustecimiento para aspirar a éxitos en la dura arena de la competencia global. Para conseguirlo hay que despegarse de las empresas pequeñas y construir grandes criaturas que se descubren especialistas en la creación de paro. Pensemos que si cien pequeñas empresas mantienen doscientos puestos de trabajo, su fusión en una gran empresa conseguirá producir mucho más con mucha menos mano de obra. Esa tendencia se llama eficiencia, una de las motivaciones principales. Crecer, es decir, aumentar la producción estimulando el consumo, no crea empleo sino paro, pues la principal herramienta para estimular el consumo es hacer los productos atractivos, entre otros aspectos, mediante los bajos precios que permiten unas reducciones de gastos asentados principalmente en la reducción de los costes en mano de obra.
3. Supongamos no obstante que: 1) el decrecimiento genera paro; y 2) el crecimiento estimula el empleo. Aún así, ¿es un argumento para mantener el crecimiento? Pensemos, por ejemplo, en la violencia. Lo más esperable es que cualquier persona suscriba el deseo de que toque a su fin toda forma de violencia en el mundo: nada de guerras, asesinatos, terrorismo, violencia doméstica, robos, opresiones diversas, etc. No obstante, si se termina con la violencia, ¿qué pasa con los policías, la guardia civil, el ejército, los abogados, el ministerio del interior, el del exterior, las empresas de seguridad, las fábricas de armamento, las de cerraduras y llaves, etc.? ¿Qué pasa con todos los establecimientos comerciales donde compran y los servicios que contratan los millones de personas que se encargan de lo anterior? En definitiva ¿Qué impresionante suma de puestos de trabajo directos e indirectos se perderían si desapareciera la violencia? En otros términos ¿hemos de mantener la violencia para crecer? ¿Asumiríamos el decrecimiento derivado de su desaparición? El argumento del empleo debe ser matizado desde concepciones éticas.”
Fuente: http://bloglemu.blogspot.com/2010/09/poder-y-decrecimiento-2.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario